
El encarecimiento del combustible marino (búnker) se está convirtiendo en un nuevo factor de presión para el transporte marítimo, en un contexto de mayor incertidumbre operativa en Medio Oriente. En la práctica, esto se traduce en costos más altos para la operación de los buques y en la activación de recargos de emergencia por parte de varias líneas navieras.
Datos clave del aumento (referencias de mercado)
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Reportes del mercado indican alzas fuertes en combustibles IMO 2020 (VLSFO). Por ejemplo, en Singapur el VLSFO llegó a US$822/tonelada (aprox. +60% vs. el 2 de marzo), con incrementos relevantes también en puertos como Houston, Nueva York y Rotterdam.
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Un indicador global (G20-VLSFO) también refleja el repunte, con subidas de más de 35% en el periodo reportado.
Respuesta de las navieras (medidas ya anunciadas)
Para absorber parte del impacto del combustible, distintas compañías han comunicado recargos temporales:
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Hapag-Lloyd anunció la implementación de un recargo de combustible de emergencia (EFS), citando el aumento del búnker por el entorno geopolítico.
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CMA CGM informó a clientes un EFS tras el alza del combustible, señalando el impacto directo en el costo del transporte marítimo.
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Maersk también comunicó la adopción de un recargo de búnker de emergencia ante la escalada de costos y disrupciones asociadas.
¿Qué significa para embarcadores?
En el corto plazo, el mercado podría reflejar:
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Mayores recargos por combustible en cotizaciones y contratos.
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Volatilidad en los costos totales del flete (según ruta y disponibilidad).
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Necesidad de planificar con mayor anticipación y revisar condiciones comerciales (por ejemplo, recargos aplicables por fecha de salida).

